Jóvenes indígenas de los pueblos Ocaína (Perú), Siekopai (Ecuador) y Arawak (Guyana) hablan de lo que significa crecer entre dos mundos: el de sus comunidades y el de la ciudad, la tecnología y los cambios acelerados. Una torta de yuca con sandía —mezcla de lo propio y lo incorporado— sirve de hilo conductor para un episodio sobre identidad, lenguas que se recuperan, semillas que vuelven a sembrarse y el desafío de construir futuro sin perder raíz.