Amazon Conservation Team (ACT), en conjunto con la Universidad del Amazonía, continúan en su proyecto Vive y convive, en el que buscan defender a los animales carnívoros en el departamento del Caquetá, en Colombia, que tiene la mayor tasa de deforestación del país. Esta iniciativa busca vincular a las comunidades campesinas de la zona en la defensa, no sólo del jaguar, sino de cientos de especies de fauna y flora que habitan este departamento, que es la puerta a la Amazonía colombiana.

Autor: Mateo Medina Abad  

Foto tomada con cámara trampa en el Parque Nacional Natural Alto Fragua Indi Wasi.
Foto: The Nature Conservancy (TNC), Instituto Humboldt (IAvH), Amazon Conservation Team y la Universidad de la Amazonía.

El jaguar hace parte de la identidad cultural y ambiental del sur de Colombia. Este animal, dice el pueblo Inga, representa un sabio. Es un maestro de la naturaleza, sagrado para la comunidad. Pero en algunas zonas del Caquetá las comunidades consideran al jaguar una amenaza. Un riesgo para sus cultivos, sus animales y sus familias.  

Como el jaguar, decenas de ‘carnívoros’, como se les conoce en el entorno científico, corren este mismo riesgo todos los días. Para cientos de campesinos entre ellos y los carnívoros hay una disputa, un conflicto, que debe resolverse con el uso de la fuerza. A la fecha, el 87 por ciento de los casos de ataques y cacerías por parte de las comunidades han tenido como objetivo al jaguar (Panthera onca) y el puma (Puma concolor).  

Estos animales, con los que el hombre había convivido en armonía por generaciones, corren peligro, al igual que los ecosistemas donde habitan. Por este motivo Amazon Conservation Team (ACT) y la Universidad de la Amazonía diseñaron el proyecto Vive y convive: material divulgativo y de trabajo en campo para incentivar la convivencia humano-carnívoro en el corredor Fragua-Churumbelos

“Tenemos que pasar de la palabra ‘conflicto’ a la palabra ‘convivencia’ y eso solo lo logramos explicándole a las comunidades sobre la importancia del jaguar y de los carnívoros como especies en su territorio”, explica Juliette Pauline Chaux, profesional de ACT-Noreste Amazonas encargada de monitorear este proyecto. El objetivo es ir a las comunidades y sensibilizarlas. Es entender qué es lo que hay en el territorio, por qué habitan los carnívoros allí, cómo es su migración, qué otros mamíferos podemos encontrar y qué animales de importancia ecológica conviven en la zona.  

“En la medida en que conservemos a los jaguares también protegemos a otras que conviven con ellos. Cuidarlos es proteger una diferente gama de ecosistemas andino-amazónicos, que además están en proceso de desaparición en la región por la alta tasa de deforestación”.

“En el departamento del Caquetá los carnívoros juegan un papel muy importante desde lo ecológico. Se encargan del control de pequeños y medianos roedores, y de esa forma mantienen el equilibrio del ecosistema. En la medida en que conservemos a estas especies, también protegemos a otras que conviven con ellos. Cuidarlos es proteger una diferente gama de ecosistemas andino-amazónicos, que además están en proceso de desaparición en la región por la alta tasa de deforestación, dice Javier García, profesor y coordinador del Semillero de Investigación en Biodiversidad Amazónica y Agroecosistema de la Universidad de la Amazonía.  

Sobre todo en un contexto como el de la zona, donde la historia del poblamiento amazónico ha establecido elementos de aislamiento cultural entre las comunidades locales y la dependencia a su entorno. Esto ha generado un mayor nivel de antagonismo con el medio ambiente. Y es que Caquetá tiene la mayor tasa de deforestación de la Amazonía colombiana y una hostilidad notoria frente a los carnívoros por las pérdidas económicas que implica el conflicto con estos animales.  

“Nos hemos dado cuenta de que los picos de deforestación generalmente están condensados en los periodos de menos lluvia. Ese momento es cuando los campesinos aprovechan para hacer la tala de árboles para el establecimiento de ganadería extensiva—dice García—. Es después de estas deforestaciones que hemos visto un aumento de eventos de ataque a estos carnívoros al llegar a esas áreas que están deforestadas. La deforestación causa una pérdida del hábitat y con eso los carnívoros pierden sus presas naturales”.  

El proyecto busca fortalecer las capacidades de reacción de las comunidades ante los carnívoros en el territorio, en búsqueda de que cuenten con más herramientas para manejar este conflicto y, sobre todo, prevenir posibles enfrentamientos con estos animales. Esto se hará a través de piezas informativas como videos, infografías y folletos que respondan a las necesidades de la zona.  

“En la medida en que conservemos a los jaguares también protegemos a otras especies que conviven con ellos. Cuidarlos es proteger una diferente gama de ecosistemas andino-amazónicos, que además están en proceso de desaparición en la región por la alta tasa de deforestación”.

“Hay que explicarles a las personas que los carnívoros son una especie sombrilla. Eso quiere decir que si el jaguar, por ejemplo, hace presencia en el territorio, hay muchas otras especies que coexisten allí—dice Chaux—. En ese sentido es un animal muy importante, porque encontrarlo allí da cuenta de la calidad del ecosistema y de la presencia de cuerpos de agua en condiciones óptimas”. Es por este motivo que los carnívoros aparecen en zonas donde no es usual verlos. Al perder alimento o agua en su hábitat salen en búsqueda de lo que puedan encontrar, cambian su forma de moverse en el territorio.  

En la actualidad, con la implementación del proyecto, ACT le ha brindado asistencia técnica y recursos a la Universidad de la Amazonía. “Desde hace cinco años hemos registrado todos los eventos de ataque, depredación y cacería, a través de rastros y huellas, que nos han permitido entender el comportamiento de estos animales—explica García—. Pero tener herramientas tecnológicas nos permite analizar mejor cómo ha cambiado este comportamiento. La alianza con ACT nos permite evolucionar y crecer”. ACT donó equipos como 16 cámaras trampa, 20 memorias SD, un GPS Garmin, 50 pares de baterías AA y un disco duro externo.  

“Entender la relación carnívoros-hombre como una de iguales requiere de un camino largo que aún nos falta recorrer. Ahora que empezamos con estos procesos de sensibilización, este proyecto empezará a materializarse con más fuerza y podremos avanzar a futuro. Este es un proceso muy importante porque nos tocó ponernos en los zapatos de la comunidad. Le dimos un enfoque científico, pero nos tocaba ponernos en el papel del lector. Darle un enfoque local, participativo, porque las comunidades son las que conocen su territorio, las que saben cómo es, qué es lo que hay. Es articularnos a su conocimiento y ellos a los nuestros”, dice Chaux.  

“Hay que explicarles a las personas que los carnívoros son una especie sombrilla. Eso quiere decir que si el jaguar hace presencia en el territorio, hay muchas otras especies que coexisten allí. En ese sentido es un animal muy importante, da cuenta de la calidad del ecosistema y de la presencia de cuerpos de agua en condiciones óptimas”.

Este proyecto busca vincular a las comunidades campesinas del Caquetá en la defensa, no solo de los carnívoros y del jaguar, sino de cientos de especies que habitan este departamento, que es la puerta a la Amazonía colombiana. Un lugar cuyas historias, culturas y bosques protegemos. 

“El convenio significa una posibilidad para los estudiantes de la región, para las comunidades campesinas, para nuestro equipo y, al fin y al cabo, para la defensa del medio ambiente—concluye Chaux—. Las capacidades técnicas que hay en las universidades necesitaban aliados como nosotros; hoy podemos soñar con la defensa de los carnívoros, del jaguar y su sabiduría, y de los bosques que habitan”.