Conocer un territorio es el primer paso para conservarlo. Pero transformar ese conocimiento en acciones requiere algo más: construir una visión compartida entre quienes habitan el bosque y quienes acompañan su conservación.

Taller de socialización del componente de biodiversidad en la vereda Villa Nidia, Bajo Caguán, Caquetá.

Con ese propósito, el proyecto ConBosque —Territorios Amazónicos Sostenibles y Ricos en Biodiversidad—, implementado por Amazon Conservation Team y Envol Vert, continúa avanzando en los municipios de Solano y Cartagena del Chairá, Caquetá, donde, durante los primeros meses de implementación, ha desarrollado un proceso participativo que hoy permite dar paso a la socialización de la planificación predial y a la construcción de acuerdos voluntarios de conservación.

Este recorrido comenzó con la caracterización participativa de comunidades y territorios, una etapa en la que las familias compartieron la historia de sus veredas y resguardos, identificaron las características ambientales y productivas de sus predios, analizaron imágenes satelitales, reconocieron áreas de importancia para la conservación y reflexionaron sobre las oportunidades y desafíos de sus territorios. Más que un diagnóstico, este ejercicio permitió comprender las particularidades de cada comunidad y generar la información necesaria para orientar las decisiones que hoy se construyen de manera conjunta.

Taller de introducción a los Sistemas Agroforestales (SAF) en Solano, Caquetá.

Como parte de este proceso, las familias campesinas también participaron en giras de intercambio de experiencias, donde conocieron iniciativas de restauración ecológica y producción sostenible implementadas por otros productores del territorio. Sistemas agroforestales, sistemas silvopastoriles, meliponicultura, corredores biológicos, viveros forestales, biodigestores y estrategias de protección de fuentes hídricas hicieron parte de un intercambio de conocimientos que fortalece el aprendizaje entre comunidades y demuestra que es posible producir mientras se conserva el bosque.

De manera paralela, el proyecto desarrolló jornadas de socialización del componente de biodiversidad con comunidades participantes, donde los asistentes conocieron las metodologías de monitoreo comunitario que permitirán generar información sobre la biodiversidad presente en sus territorios. A través de mapas participativos y del conocimiento local, las comunidades ayudaron a identificar los sitios donde se realizarán los monitoreos de flora, fauna y calidad del agua, integrando el conocimiento tradicional con herramientas científicas para comprender mejor los ecosistemas que habitan.

Visita al proyecto Kaburefo-ji durante la gira de intercambio de experiencias en el municipio de Solano, Caquetá.

Con estas bases construidas, el proyecto avanza actualmente en la planificación predial participativa. Realizado en el mes de julio, este ejercicio permite que cada familia, junto al equipo técnico, analice su finca, identifique sus fortalezas, necesidades y oportunidades, y construya una visión compartida del predio que desea consolidar en los próximos diez años. A partir de este proceso se priorizan acciones de conservación, restauración, producción sostenible y manejo del territorio, convirtiendo la planificación predial en la hoja de ruta que orientará el acompañamiento técnico y las inversiones del proyecto en cada finca.

Como complemento a este proceso, las familias participan en la construcción de acuerdos voluntarios de conservación, mediante los cuales definen de manera concertada compromisos para la protección de los recursos naturales y conforman comités comunitarios de veeduría que acompañarán el seguimiento de estos acuerdos. Más que un documento, estos acuerdos representan un compromiso colectivo con el cuidado del bosque y fortalecen la gobernanza local para garantizar que las acciones construidas durante la planificación predial puedan sostenerse en el tiempo.

Así, paso a paso, ConBosque continúa consolidando un proceso en el que la ciencia, la planificación del territorio y el conocimiento de las comunidades convergen para construir estrategias de conservación que nacen desde las propias familias y proyectan un futuro donde el bienestar y la protección de los bosques avanzan de la mano.