
El suelo sostiene buena parte de la vida que ocurre en una finca. De sus características depende el desarrollo de los cultivos, la disponibilidad de nutrientes y muchas de las decisiones que las familias toman diariamente sobre sus sistemas productivos. Pero, para cuidarlo, primero hay que conocerlo.
En el centro poblado de Remolino del Caguán, municipio de Cartagena del Chairá (Caquetá), familias campesinas del proyecto ConBosque, implementado por Amazon Conservation Team y Envol Vert, participaron en tres talleres de manejo integrado de suelos, espacios pensados para comprender mejor este recurso y reconocer algunas de las señales que permiten identificar su estado y sus principales limitantes.
A través de ejercicios prácticos y participativos, los asistentes se acercaron a las características y propiedades del suelo y a su relación con el desarrollo y la productividad de los cultivos. La intención fue llevar estos conocimientos más allá del espacio de formación: que puedan usarse para observar las condiciones de las fincas y parcelas y tomar decisiones de manejo acordes con cada realidad.

Dos de los encuentros se realizaron con familias campesinas y uno con estudiantes de la Institución Educativa José Antonio Galán. En total participaron 82 personas: 37 hombres, 25 mujeres, 8 niños y 12 niñas. La participación de diferentes generaciones permitió que el cuidado del suelo se abordara no solo desde la producción, sino también desde el aprendizaje y el reconocimiento del territorio.
Conocer las condiciones del suelo permite comprender por qué un cultivo se desarrolla de una manera determinada, identificar las limitantes que este presenta y pensar en prácticas que contribuyan a su conservación y recuperación. Este conocimiento es también un punto de partida para avanzar hacia sistemas productivos más resilientes y compatibles con el cuidado de los ecosistemas.
Los talleres forman parte de un proceso que busca fortalecer las capacidades locales para que las comunidades cuenten con mayores herramientas para observar, comprender y manejar sus suelos. Porque detrás de una decisión sobre qué sembrar, cómo producir o cómo recuperar una parcela, hay algo que ocurre primero: entender y relacionarse con el suelo sobre el que se está trabajando.