Las mujeres han conservado las tradiciones ancestrales al interior de las familias U’wa. Pero hoy en día también reconocen su capacidad para liderar y participar en procesos que fortalecen los saberes y los derechos de su comunidad. Sus voces son la guía para quienes desean conocer el contenido de las cinco sentencias de la Corte Constitucional que fueron traducidas a su lengua nativa como parte del proyecto Derechos en el Territorio.

Las mujeres también tienen el derecho y la capacidad de liderar, no solo en el hogar, sino en sus familias y comunidades.
Foto: Isabel González.
“Nosotras las mujeres también tenemos derechos y las mismas capacidades para liderar”. Así comienza Margarita su intervención frente al círculo de hombres y mujeres U’wa que están reunidos en la ciudad de Saravena, Arauca, para conocer cinco de las decisiones más importantes de la Corte Constitucional que fueron traducidas a 26 lenguas nativas, incluida la lengua U’wa, a través del proyecto Derechos en el Territorio.
La voz de Margarita resuena en el espacio. Habla en el micrófono con soltura, como si lo hubiera hecho antes. Pero no. Es la primera vez que participa en una reunión de este tipo.
“Una siempre está haciendo las cosas de la casa. Nunca se me había ocurrido participar, pero veo que es muy importante porque las mujeres también somos líderes de nuestras familias y nuestras comunidades”, dice sonriente, como quien pronuncia por primera vez una gran verdad. Mientras habla, Margarita pasa la mano con insistencia por los hilos de su mochila de colores. En ese gesto hay tal vez un poco de nerviosismo frente a la novedad de estar en un espacio en el que se mencionan palabras como “constitución”, “tutela” y “derechos”.
“Yo nunca he cogido un libro. Lo que entendí es que hay unas leyes que nos protegen a nosotros los indígenas. Pero yo no estudié nada”. Margarita lo comenta como para excusarse por ignorar el significado de esas palabras. Pero no tiene por qué hacerlo. Margarita habla y entiende su lengua nativa pero no fue a la escuela, como tampoco lo ha hecho el 30 por ciento de las mujeres indígenas en Colombia, que son consideradas analfabetas de acuerdo con el último censo nacional realizado en 2018.

Margarita cuida a sus nietos, pero también reconoce que su voz es importante en los procesos de su comunidad.
Foto: Isabel González.
Frente a estas cifras, la traducción y adaptación de las sentencias a lengua U’wa adquieren mayor importancia, pues para muchas mujeres significa la posibilidad de acceder a información fundamental que les permite garantizar los derechos de su comunidad. Esta defensa los pueblos la han hecho por años sin saber cómo enfrentar a grandes proyectos y empresas que explotan el petróleo, contaminan las aguas y talan los árboles; sin que puedan exigir el respeto por la cosmogonía, los animales y los territorios ancestrales.
“Una siempre está haciendo las cosas de la casa. Nunca se me había ocurrido participar, pero veo que es muy importante porque las mujeres también somos líderes de nuestras familias y nuestras comunidades”.
“En Playas de Bojavá ya no hay animalitos y está todo inundado, para cultivar todo se demora. Ya no es como antes, y eso es por las empresas que dañan el ambiente, pero uno no les puede decir nada”, dice Ligia.
Ella es otra de las mujeres mayores que está sentada en el círculo. Junto a Margarita escucha con atención la traducción en U’wa de las sentencias que se amplifican en el parlante.
“¿Ey karytean yjkor ojkor teuwka SU – 123 2008?”
Es la voz de una mujer la que pregunta y explica la sentencia que unifica 21 años de jurisprudencia de la Corte Constitucional y recoge los principales aspectos sobre el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes.

Ligia es reconocida por su liderazgo. Aunque creció lejos de su comunidad, aprendió la lengua U’wa como base para transmitir su ley de origen. Foto: Isabel González.
Ligia y Margarita comentan que la historia que suena se les parece a la de su comunidad, afectada también por empresas petroleras. El audio avanza en lengua U’wa y cuenta cómo la Corte Constitucional decidió en 2018 que a la comunidad Awá La Cabaña se le habían vulnerado varios derechos fundamentales, y a través de la sentencia SU123/18 reconoció que todas las comunidades deben ser consultadas en decisiones o actividades que puedan afectarles directamente.
Para muchas mujeres (la adaptación) significa la posibilidad de acceder a información fundamental que les permite garantizar los derechos de su comunidad.
A Margarita le parece una gran historia que deben conocer todas las mujeres en su comunidad, aunque no hablen español. Entretanto, el parlante sigue reproduciendo las voces de Marta y Carolina ―madre e hija respectivamente―, quienes se encargaron de hacer la traducción de las sentencias a la lengua U’wa. Al escuchar su voz, Marta sonríe. Luego, explica por qué su labor es tan importante:
“Cuando se traduce se tiene mejor entendimiento entre las comunidades porque hay muchas personas que no hablan español, entre ellas muchas autoridades y tienen que actualizarse. En el mero español ellos no entienden qué están hablando los otros y eso es estar en desventaja”.
La voz de Marta es suave, pausada y transmite tranquilidad. Ella es bilingüe, pero por muchos años no supo hablar español. Por eso conoce bien la sensación de angustia que provoca el no poder hacerse entender.
“Yo me crie dentro de la comunidad y aprendí solo mi lengua materna. Después de los 20 años aprendí a hablar al pie del líder, que era mi papá. Él fue criado en la misión de El Chuscal y allá les enseñaban la educación occidental, por eso él sabía español”, cuenta.

Marta aprendió español junto a su papá a los 20 años. Para ella, traducir es una labor de gran responsabilidad con su pueblo.
Foto: Isabel González.
Hoy en día, además de acompañar el ejercicio que hizo su hija Carolina de traducir las sentencias de la Corte Constitucional, Marta traduce en el Hospital del Sarare, ubicado en Saravena. Allí, Marta comprueba día a día la importancia de hacer interpretación, especialmente cuando van las mujeres, porque no saben cómo explicar lo que tienen los niños o cómo es su forma de comer, dormir y vestir.
“No se entienden entre médicos y pacientes”, precisa.
“Cuando se traduce se tiene mejor entendimiento entre las comunidades porque hay muchas personas que no hablan español, entre ellas muchas autoridades y tienen que actualizarse. En el mero español ellos no entienden qué están hablando los otros y eso es estar en desventaja”, dice.
Esa dificultad también la advierte en la defensa jurídica de los derechos de los pueblos indígenas y grupos étnicos, pues también existen palabras técnicas difíciles de entender e interpretar. Por eso Marta y su hija se tomaron el tiempo necesario para adaptar lo mejor posible las sentencias de la Corte Constitucional. Ahora serán sus voces una guía para que el pueblo U’wa conozca cómo puede defender legalmente sus derechos.
Conoce más del proyecto Derechos en el territorio y las sentencias de la Corte Constitucional que fueron traducidas a 26 lenguas nativas en Colombia en https://derechosenelterritorio.com/
Bio
Isabel González Ramírez.
Periodista y Magíster en Antropología Visual. Produce contenidos y hace gestión cultural con enfoque en derechos humanos. Integrante de la red Chicas Poderosas y los colectivos Corredores Migratorios y Sentimos Diverso.