Quienes traducen e interpretan en las comunidades étnicas disponen de su saber, su tiempo y su voz para amplificar la de sus pueblos y permitir que estos conozcan en su propia lengua sus derechos y cómo defenderlos.

Autora: Isabel González Ramírez. 

Las adaptaciones lingüísticas de Derechos en el Territorio permitieron que las sentencias fueran comprendidas en el contexto cultural de cada pueblo. Foto: Amazon Conservation Team.

Tomás Román pertenece al pueblo indígena Murui-Muina. Desde que era pequeño aprendió el oficio de traducir escuchando los casetes que grababa su papá para los estudiantes de antropología, periodismo y para los botánicos que visitaban la comunidad Andoque de Aduche en Araracuara, al sur de la Amazonía colombiana. Para él, que ha crecido en medio de la selva, las palabras nombran las cosas y hablan de la relación que tienen entre sí.  

“Hay que saber cómo se llama el insecto y qué tiene que ver con el sol y con el río, porque la lengua es el tejido que explica todo lo que existe”, dice.   

La voz de Tomás, que sale de la selva a través de un audio de WhatsApp, amplifica el pensamiento de su pueblo. Él es ese puente entre el afuera y el adentro. Tomás recuerda que comenzó a poner en práctica su labor como traductor con el movimiento indígena y en ese proceso aprendió que no basta con traducir literalmente, sino que su trabajo implica, sobre todo, interpretar.  

“La tarea es conectar lo que se está tratando de decir con nuestra cosmogonía y cosmovisión” afirma con convicción. 

Cañón de Araracuara, comunidad Andoque de Aduche. Foto: Mateo Medina Abad – Amazon Conservation Team.

Lo que dice Tomás describe el propósito de la Corte Constitucional y Amazon Conservation Team (ACT) al realizar el proyecto Derechos en el Territorio, a través del cual se tradujeron a 26 lenguas nativas algunas de las decisiones pronunciadas por la Corte en defensa de los derechos fundamentales de las comunidades étnicas de Colombia.   

“La tarea es conectar lo que se está tratando de decir con nuestra cosmogonía y cosmovisión”, Tomás Román.

Denise Ganitsky, antropóloga de ACT que acompañó desde el inicio los ejercicios de traducción e interpretación, considera que estos son fundamentales para que los pronunciamientos salgan tanto del lenguaje jurídico como del español. El proyecto busca reducir el desconocimiento de los derechos contemplados en la Constitución de 1991 y los mecanismos que existen para defenderlos, pues históricamente las 115 comunidades indígenas que existen en el país han enfrentado además de las barreras idiomáticas y geográficas, también la falta de servicios básicos de comunicación para acceder a este tipo de información.   

Según Denise, la priorización de los pueblos se hizo teniendo en cuenta condiciones geográficas, tamaño de población, reconocimiento de pueblos en riesgo de exterminio y familias lingüísticas, incluyendo comunidades que han perdido su lengua y solo hablan español. Para ella, interpretar las decisiones permitirá que miles de personas conozcan las decisiones de una manera sencilla y cercana a su contexto.   

“No se buscaron etnolingüistas sino líderes, docentes y otras personas de las comunidades con amplia experiencia en ambas lenguas, nativa y español”, puntualiza.  

Previo a este proceso, un equipo de abogados también realizó las adaptaciones de las sentencias para lograr que se convirtieran en las historias que después fueron ilustradas en cartillas y narradas en audios a los que ahora las comunidades acceden a través de espacios de socialización comunitaria y de la página web www.derechosenelterritorio.org    

“Hay que conocer la cosmovisión y la sabiduría de los mayores que mandatan las leyes de origen y, además, ser capaz de entender la ley ordinaria y ponerla en consideración con las autoridades propias”, Juan Tirita.

Voces de la diversidad

La interpretación de las sentencias de la Corte Constitucional a lenguas indígenas se dio en las malocas y los bohíos; alrededor del fuego o la luz de las velas; en lo alto de las montañas o en lo profundo de las selvas, y siempre en compañía de los mayores para tratar de encontrar el sentido preciso de las palabras.  

Juan Titira, es traductor del pueblo bari en la región del Catatumbo (Santander). Para él, desconocer las normas constitucionales del país tiene que ver con la falta de reconocimiento de los pueblos indígenas como culturas vivas y la carencia de información en lengua propia, de ahí que la labor de quienes interpretan y traducen sea tan importante:  

“Hay que conocer la cosmovisión y la sabiduría de los mayores que mandatan las leyes de origen y, además —agrega Juan —, ser capaz de entender la ley ordinaria y ponerla en consideración con las autoridades propias”

Derechos en el Territorio construyó un puente entre 26 culturas y los derechos constitucionales.
Foto: Camila Malaver – Amazon Conservation Team.

De alguna manera la labor de intérprete consiste en prestar su voz para recoger un pensamiento colectivo. Usualmente quienes tienen la responsabilidad de traducir son designados en asambleas y es un rol que implica hacer buen uso de la técnica comunicativa propia y comunitaria. Juan cree que uno de los retos del proceso fueron las palabras jurídicas y técnicas, ya que pueblos como el bari, al que pertenecen 3200 hablantes incluido él, no tienen un diccionario y son de tradición oral.   

La interpretación de las sentencias de la Corte Constitucional a lenguas indígenas se dio en las malocas y los bohíos; alrededor del fuego o la luz de las velas; en lo alto de las montañas o en lo profundo de las selvas, y siempre en compañía de los mayores para tratar de encontrar el sentido preciso de las palabras.

“Toca aprender a combinar y diferenciar palabras que se asemejan al contexto. Buscar símbolos y otras expresiones, y hacerlo solo es muy complicado. Hay que interactuar con lo que se va a traducir, tener varios momentos para entender y así transmitir bien los significados de cada palabra, y entregar una buena traducción”, describe con tono entusiasta.  

Aunque Juan y Tomás están en lugares distintos de Colombia sus comunidades viven realidades muy parecidas: aislamiento y desconocimiento de sus derechos. Ambos coinciden en destacar el compromiso que implica el oficio de traducir los pronunciamientos de la Corte Constitucional y el impacto que esto tiene en sus lugares de origen:  

“Colombia es diversa y nosotros como indígenas también estamos construyendo nación. Es fundamental que los pueblos indígenas conozcan a la Corte, que es la que ‘cuida el canasto’ de la Constitución”, afirma Tomás.   

Esto resume la labor de quienes interpretaron las sentencias de la Corte Constitucional: por un lado, servir de canal para facilitar que las comunidades étnicas conozcan en su lengua sus derechos y, por otro, evidenciar la importancia de que el Estado reconozca la diversidad y multiplicidad de lenguas que existen en el país.  

Conoce más del proyecto Derechos en el Territorio y las sentencias de la Corte Constitucional que fueron traducidas a 26 lenguas nativas en Colombia en https://derechosenelterritorio.com/    

Bio 
Isabel González Ramírez, periodista y magíster en Antropología Visual. Produce contenidos y hace gestión cultural con enfoque en derechos humanos. Integrante de la red Chicas Poderosas y los colectivos Corredores Migratorios y Sentimos Diverso.