En este texto de Flora Macas Zhigue, rectora de la Institución Educativa Rural Indígena Especial Yachaikury, celebra los logros de este camino de esperanza; de sembrar en los niños y niñas, y jóvenes del pueblo Inga vida, cuidado por el territorio y amor por su cultura, por su propia identidad.
Autora: Flora Macas Zhigue, rectora de la Institución Educativa Rural Indígena Especial Yachaikury

Flora Macas Zhigue (derecha) con algunos estudiantes de Yachaikury. Foto: Amazon Conservation Team.
La vida es un camino largo y sabio, lleno de bendiciones, aprendizajes, alegrías y gozos, pero también de dificultades y desaciertos. Hoy solo me queda gratitud por tantos años recorridos con las comunidades Ingas, además de las experiencias conociendo y aprendiendo de otras culturas. Vivencias pedagógicas que alimentan mi espiritualidad.
Hoy me siento feliz de haber compartido y ofrecido mi vida al servicio de los demás, especialmente con el proceso de la educación Inga en Yachaikury.
Al escribir lo hago con alegría, porque recorro de nuevo tantas experiencias vividas, compartidas, celebradas para seguir hilando caminos y tejiendo vida; endulzando los pensamientos de los niños, niñas, maestros y muchos otros seres que me encuentro cada día en mi camino pedagógico.
Me siento contenta de haber compartido y ofrecido mi vida al servicio de los demás, siempre agradeciendo la compañía que nos han brindado muchas personas, instituciones y, en particular, reconociendo el andar con Amazon Conservation Team (ACT), con quienes iniciamos el colegio y seguimos caminando.
Celebramos con ACT todo aquello logrado en este camino de esperanza, de sembrar en los niños, niñas y jóvenes vida, cuidado por el territorio y, cómo no decirlo, amor por su cultura, por su propia identidad.


En Yachaikury la educación empieza y termina en el conocimientgo tradicional, como la chagra. Foto: Juan Gabriel Soler – Amazon Conservation Team.
Nuestro Yachaikury
El programa de educación es uno de los componentes del Plan de vida Inga –“Kukanchipa Kausai Iuai”– nuestra forma de pensar. Para nosotras la educación es una estrategia para cuidar y proteger el pensamiento de los mayores, y para perpetuar la cultura del pueblo Inga en el departamento del Caquetá.
Nuestra sede principal está ubicada en la sede de la Asociación Tandachiridu Ingakuna, en el Resguardo Inga de Yurayaco del municipio San José del Fragua. Llevamos 26 años trabajando con niños, jóvenes, familias y comunidades desde Yachaikury, que significa “seguir aprendiendo”.
Esta experiencia ha nacido desde la cosmovisión, necesidades y contextos de los estudiantes, familias y comunidades.
El camino siempre nos lo ha dado la guía y la fortaleza de los Taitas y Mamas. Siempre hemos creído en la necesidad de trabajar de la mano de los grandes sabedores y sabedoras. Estoy convencida de que la espiritualidad, la educación, la cultura y el territorio son palabras mágicas que me trascienden a promover y cuidar los principios sagrados de este gran universo, Yachaikury.
En este tejido se han ido articulando de forma colaborativa ACT, la Secretaria de Educación Departamental del Caquetá y otros aliados que han visto en Yachaikury un espacio recorrido, con grandes oportunidades de vivir la vida feliz, sin ataduras, complicaciones y, al mismo tiempo, enfrentando con firmeza la pobreza, la guerra y la violencia.


Yachaikury lleva más de 10 años formando a niños, niñas y jóvenes. Foto: Amazon Conservation Team.
Celebramos con ACT todo aquello logrado en este camino de esperanza, de sembrar en los niños, niñas y jóvenes vida, cuidado por el territorio y, cómo no decirlo, amor por su cultura, por su propia identidad.
La filosofía del proceso
A lo largo de la historia de Yachaikury hemos liderado y construido una apuesta desde la autonomía del pueblo Inga; esta experiencia ha nacido desde la cosmovisión, necesidades y contextos de los estudiantes, familias y comunidades.
En nuestra propuesta la concepción de la educación es colectiva, es integral. Aquí el docente no es el que tiene todo el conocimiento, sino que entre todos aprendemos y desaprendemos. Los mayores, las familias y las comunidades son responsables de la educación y, por eso, desde pequeños los niños viven este proceso de aprendizaje no solo en el espacio escolar, sino en nuestro territorio.


Yachaikury no existiría sin el grupo de profesores Inga que lidera la institución educativa, así como su proceso de educación propia entendida como una forma de entender y vivir la vida. Foto: Amazon Conservation Team.
Un tejido colectivo.
Yachaikury es un camino de vida tejido con muchas comunidades, amigos y organizaciones. Es la educación vista e implementada desde la vida misma, con la vida y para la vida. Así, los estudiantes que terminan esta fase de educación están preparados y formados para volver a sus territorios y promover en ellos los procesos educativos, políticos y organizativos de nuestras comunidades.
También es una experiencia transformadora, flexible y acogedora, que ve la educación como una estrategia para seguir perviviendo en el tiempo y el espacio. Hoy, gracias a ese camino, nuestro modelo de educación se amplió a otros pueblos indígenas como los Coyaima, Misak, Emberá y Nasa, que acompañamos en el Caquetá.
Yachaikury es un camino de vida tejido con muchas comunidades, amigos y organizaciones. Es la educación vista e implementada desde la vida misma, con la vida y para la vida.
Pues Yachaikury, a pesar las dificultades, sigue siendo el reflejo de un pueblo Inga que lucha, persiste y avanza sin temor ni miedo. Que construye y teje vida en medio de la guerra, de la pérdida de grandes líderes y de las amenazas vigentes.
Hoy seguimos firmes con el legado de nuestros sabedores y mamitas, para continuar haciendo memoria viva de una educación Inga que le abre las puertas a otros estudiantes campesinos y colonos, pues la educación es vista desde la vida, formando jóvenes íntegros que aprenden a vivir en armonía con los demás seres y existencias. Esa es la esencia de nuestra apuesta.