Los Pueblos Indígenas en Aislamiento (PIA) representan uno de los últimos bastiones de diversidad cultural y ambiental en el planeta. Estos grupos han optado por vivir aislados de la sociedad dominante; algunos lo hicieron hace cientos de años. Hoy en día, enfrentan una serie de amenazas crecientes, como la minería, el narcotráfico y la deforestación, que ponen en peligro su decisión de mantenerse separados en el bosque.

Autor: David Novoa

Maloca de los Yuri-Passé en el Parque Nacional Natural Río Puré.

Maloca de los Yuri-Passé en el Parque Nacional Natural Río Puré. Foto: Cristóbal von Rothkirch, 2010.

La vulnerabilidad de los pueblos indígenas frente al contacto con sociedades externas está ampliamente documentada. El caso del pueblo Nukak es particularmente ilustrativo. Antes de 1988, este grupo indígena móvil vivía en aislamiento. Sin embargo, al entrar en contacto con la población en Calamar (Guaviare), un grupo de 40 Nukak se expuso a enfermedades desconocidas para ellos. Las consecuencias fueron devastadoras: en solo 10 años, la mitad de la población falleció a causa de afecciones respiratorias agudas, gripe y sarampión.

A pesar de este panorama complejo, existen oportunidades para avanzar en la protección de los PIA en Colombia. La participación de las comunidades indígenas vecinas, que actúan como guardianes de los territorios, ha sido crucial para identificar amenazas y implementar medidas preventivas. Estas comunidades llaman a proteger a los “Hermanos en Estado Natural”, como ellos reconocen a los Pueblos en Aislamiento.

Por ello, junto con las entidades regionales, se han priorizado recursos y apoyos para la protección de los PIA. Se han establecido zonas de protección dentro de sus resguardos y se han desarrollado estrategias territoriales, que incluyen recorridos y guías espirituales basadas en sus prácticas culturales, para identificar y monitorear amenazas.

Los gobiernos indígenas locales como PANI, CIMTAR, AIZA y AIPEA en Amazonas, han liderado este proceso. Estos gobiernos han designado zonas de protección y desarrollado acciones preventivas en salud y educación para sensibilizar a las comunidades sobre la importancia de no contactar a los pueblos aislados. Aunque en Colombia los únicos pueblos confirmados sean los Yurí y Passé, se han logrado avances significativos en la protección de los pueblos de los cuales solo existen indicios.

 

Un camino hacia la protección y pervivencia

Los avances mencionados destacan las oportunidades para fortalecer la protección territorial de los PIA en Colombia. La implementación efectiva de políticas públicas, como el Decreto 1232 de 2018, que establece directrices para su protección, es crucial para activar el sistema de prevención y protección. Además, es fundamental el reconocimiento internacional de los derechos de los PIA en espacios de concertación multilateral, como la ONU o la OEA, que pueden ofrecer un marco adecuado para impulsar acciones concretas que reconozcan este fenómeno como regional y transfronterizo.

Actualmente, con las amenazas que ponen en riesgo la vida de estos pueblos, como lo ocurrido con los Mashco Piro en Perú, rodeados de concesiones madereras en sus territorios, es imperativo fortalecer la implementación de políticas públicas, incrementar la inversión en protección territorial, promover la participación de las comunidades indígenas y fomentar la cooperación internacional.

El reconocimiento de la existencia de estos pueblos y la protección de su autodeterminación para permanecer aislados en el bosque son esenciales para garantizar su supervivencia física e inmaterial. Proteger a los Pueblos Indígenas en Aislamiento es también proteger la biodiversidad, el equilibrio climático y el patrimonio cultural de la humanidad.

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