Cómo la tecnología satelital y el trabajo con comunidades locales en zonas circundantes a Pueblos Indígenas en Aislamiento es la mejor forma de asegurar su pervivencia en el territorio y su derecho al no contacto.

Brian Hettler 

En ACT creemos que la cartografía fortalece el reconocimiento del territorio y su manejo. Foto: Amazon Conservation Team.

Un equipo de campo de Amazon Conservation Team (ACT) viajó al Resguardo Indígena Curare-Los Ingleses en la Amazonía colombiana para ayudar a las comunidades locales en la creación de un plan de manejo detallado para sus territorios, que integra perspectivas occidentales y tradicionales para lograr prácticas de conservación. Sorprendentemente, este remoto resguardo ha encabezado los esfuerzos nacionales para proteger a sus vecinos: un pueblo que ha optado por vivir en aislamiento, evitando el contacto con el mundo exterior. 

La protección de los grupos indígenas que viven en aislamiento voluntario, los llamados Pueblos en Estado Natural, es uno de los problemas ambientales y de derechos humanos más urgentes de principios del siglo XXI. Estas comunidades han optado por evitar el contacto y son algunas de las últimas poblaciones en la Tierra que viven de forma independiente, sobreviviendo solo con los recursos del bosque.

Respetar su derecho a la autodeterminación ayuda a preservar una parte vital de la diversidad y el patrimonio cultural de la humanidad. Además, estos grupos residen en los rincones más remotos de la Amazonía, por lo que la protección de sus territorios es fundamental para la preservación de bosques prístinos, que mantienen enormes niveles de biodiversidad y mitigan el cambio climático. 

Maloca de los Yuri-Passé en el Parque Nacional Natural Río Puré.

Esta imagen de una maloka del pueblo Yuri Passé, captada en un sobrevuelo en 2010, confirmó su existencia en Colombia. Hoy, para protegerlos, ya no se realizan sobrevuelos en sus territorios.
Foto: Cristóbal von Rothkirch.

Desafortunadamente las amenazas se acercan por todos lados, con madereros ilegales, traficantes de drogas, mineros de oro y grandes proyectos de infraestructura que rodean a las últimas comunidades aisladas. Para estos grupos, el contacto con el mundo exterior representa una amenaza tanto para su supervivencia, la integridad de su cultura y selvas tropicales. Incluso un contacto mínimo con el mundo exterior puede tener consecuencias mortales, ya que sus pocas defensas frente a enfermedades ajenas a su territorio significan que el resfriado común puede acabar con comunidades enteras.

En 2010, los pasajeros de un pequeño avión a hélice vieron dos malocas (casas comunales tradicionales) en un vasto mar verde de bosques dentro del Parque Nacional Río Puré, en la Amazonía colombiana. El descubrimiento marcó la culminación de décadas de investigación dirigida por las comunidades indígenas locales en colaboración con el difunto historiador colombiano Roberto Franco. Posteriormente, en 2012, las imágenes satelitales de alta resolución proporcionadas por DigitalGlobe (una empresa de Maxar Technologies) revelaron la presencia de no menos de doce malocas, lo que indica un territorio expansivo ocupado por al menos dos pueblos distintos.


Los PIA residen en los rincones más remotos de la Amazonía, por lo que la protección de sus territorios es fundamental para la preservación de bosques prístinos, que mantienen enormes niveles de biodiversidad y mitigan el cambio climático.


Ahora la comunidad de Curare Los Ingleses encabeza los esfuerzos locales para proteger a estos grupos, a quienes llaman sus “hermanos en estado natural”. Para lograr esto se están asociando estrechamente con ACT y Parques Nacionales Naturales de Colombia con el objetivo de implementar una estrategia de monitoreo y control que integren las cosmovisiones y tradiciones en las estrategias modernas de protección ambiental.  

Para proteger aún más a sus vecinos aislados, la comunidad de Curare también ha designado tres zonas de manejo dentro de sus territorios: áreas para la extracción de recursos, áreas de conservación (con extracción muy limitada) y zonas de exclusión o intangibles para la protección de los aislados.

Proteger a los PIA requiere articulación entre comunidades e instituciones.
Foto: Juan Arredondo – Amazon Conservation Team.

Con planes de manejo diseñados en colaboración con la comunidad partimos de Bogotá a Leticia, en la parte más al sur de Colombia, donde se cruzan Brasil y Perú en el noroeste de la Amazonía. Desde allí subimos a un avión de carga, un viejo modelo DC 3 repleto de pescado.

Después de un viaje de dos horas lleno de turbulencia, el avión descendió a través de una gruesa capa de nubes dibujando un arco circular sobre el monte Cyupati, mientras el piloto miraba por la ventana lateral de la cabina, observando el descenso estrecho hacia la pequeña pista de aterrizaje de tierra de La Pedrera, un pequeño municipio cerca de la frontera con Brasil. 

Desde allí el equipo ascendió en bote por el río Caquetá, pasó los rápidos agitados de Curare y llegó al pueblo de Borikada en el Resguardo Curare-Los Ingleses, donde ACT organizó un taller con la comunidad para desarrollar conjuntamente un plan de manejo más detallado de su resguardo mediante la identificación de áreas utilizadas para la caza, la pesca, la recolección de frutos silvestres y otros patrones tradicionales de uso de la tierra. 

La articulación entre comunidades e instituciones es clave para proteger a los PIA.
Foto: Juan Arredondo – Amazon Conservation Team.

Una vez más, las fotos de DigitalGlobe desempeñaron un papel vital, pues estas imágenes detalladas permitieron a la comunidad identificar sus casas, jardines y pequeños arroyos, y de esta forma determinar con mayor precisión las áreas que utilizan para la autosuficiencia. Estas imágenes satelitales de alta resolución también se han utilizado para buscar barcazas mineras ilegales, deforestación y otras amenazas. 


Estas imágenes satelitales de alta resolución también se han utilizado para buscar barcazas mineras ilegales, deforestación y otras amenazas.


Durante el taller la comunidad se dividió en equipos compuestos por líderes tradicionales, hombres, mujeres, adolescentes y niños. A medida que cada grupo dibujó su propio mapa sobre las imágenes satelitales, revelaron cómo cada uno usaba el mismo territorio de manera diferente.  

Los jóvenes, encantados con el ejercicio de mapeo, brindaron una perspectiva única como lo es la identificación de áreas con frutas silvestres y lugares de anidación de tortugas. Este taller fue una de las primeras veces que las mujeres y los niños del resguardo participaron en el proceso de planificación comunitaria, y su confianza y compromiso aumentaron a lo largo de los eventos. 

En ACT creemos que la cartografía es clave para que las comunidades reconozcan su territorio y fortalezcan su manejo. Foto: Amazon Conservation Team.

Por la noche la comunidad se reunía en la maloca para mambear —coca en polvo mezclada con cenizas de hojas de tabaco— y así repasar los procesos del día. Cada participante reflexionó sobre el progreso, a lo que líder respondía “¡Un poco más de mambe!”.

Estos espacios tradicionales de conversación son parte integral de la cultura local, donde la gente habla, escucha y reflexiona sobre temas que afectan a la comunidad. Y para los externos, como nosotros, la participación en estos entornos es esencial para asociarse con las comunidades. 

Además de las estrategias de monitoreo y control, estos pueblos también han liderado un esfuerzo de 5 años a fin de desarrollar una política pública nacional para la protección de los grupos indígenas.


Estos espacios tradicionales de conversación son parte integral de la cultura local, donde la gente habla, escucha y reflexiona sobre temas que afectan a la comunidad.