La Sierra Nevada de Santa Marta, ubicada en el norte de Colombia, es un mundo en sí misma. En ella, se encuentra una corona de picos nevados que se elevan desde el continente, 36 ríos que serpentean hasta el mar y montañas que tocan el Caribe. En apenas 42 kilómetros lineales, este territorio reúne y equilibra lo que otros continentes separan.

Además de tener un importante componente geográfico-ambiental, la Sierra Nevada es un territorio con una invaluable historia que incorpora profundamente una dimensión espiritual. Para los Pueblos que lo habitan – Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo- sus guardianes, este es el corazón del mundo.

Para ellos la Sierra a través de la conexión de sus ríos, picos, bosques y lagunas late sin descanso, cargado de energía, llevando vida a todos los rincones del planeta.

Pese a su enorme valor cultural y ambiental, la Sierra Nevada enfrenta constantes amenazas: sus bosques son talados, sus ríos represados, y sus guardianes ancestrales sistemáticamente despojados de sus territorios. Sin embargo, los cuatro pueblos de la Sierra siguen en pie, luchando por su compromiso de proteger este territorio, recuperar lo perdido y asegurarse de que el corazón del mundo continúe latiendo.

Para apoyar este camino de resistencia y defensa territorial, los pueblos de la Sierra nos dejan valiosas reflexiones. Nos enseñan el verdadero significado de cuidar la tierra: nos recuerdan que la espiritualidad está profundamente entrelazada con el territorio, que lo perdido puede renacer, y que el diálogo continuo con ellos es esencial para proteger el territorio y preservar el equilibrio de la tierra.

Sierra Nevada de Santa Marta – Foto: Amazon Conservation Team 

Primera reflexión: el territorio y lo espiritual son uno

Para los cuatro Pueblos Indígenas que la habitan, la Sierra Nevada es mucho más que una sumatoria de los elementos físicos de este territorio.

“[La Sierra] es nuestra casa grande que nos protege. Es donde descansamos, donde pensamos, donde soñamos… Es un lugar energético que permite darle vida no solo a los pueblos de la Sierra sino a todo lo que existe en el planeta.” explica Jacinto Zarabata, autoridad espiritual del pueblo Kogui.

Para ellos la Sierra Nevada es el lugar donde nacen y confluyen todas las conexiones materiales y espirituales que sostienen el mundo y el universo.

Jacinto Zarabata, autoridad espiritual del Pueblo Kogui – Foto: CNTI 

Esta interconexión se manifiesta claramente en la Línea Negra, una red continua de Sitios y Espacios Sagrados (Sitios como lagunas, desembocaduras, piedras, cerros y árboles milenarios) que abrazan la Sierra Nevada desde el fondo del mar hasta sus cumbres. Estos lugares son espacios vivos donde habita la historia y el conocimiento ancestral.

Desde tiempos inmemoriales, los Pueblos Indígenas de la Sierra han luchado por recuperar y proteger estos Sitios, así como la Sierra Nevada en su totalidad. En el año 2018, tras una ardua lucha, el gobierno colombiano reconoció jurídicamente la Línea Negra y su importancia cultural y espiritual a través del Decreto 1500. Sin embargo, como señalan las autoridades de estos pueblos, este reconocimiento es apenas un “reconocimiento mínimo”, pues aún queda mucho por avanzar y muchos territorios por formalizar.

En este camino que queda por recorrer, es fundamental mantener presente la visión ancestral de los pueblos. Esta comprensión nos dice que lo físico y lo espiritual están estrechamente conectados y que negar la dimensión espiritual sería desconocer la esencia misma de la Sierra Nevada. Entendiendo este principio la Sierra Nevada, cargada de energía en su totalidad, debe ser protegida no en fragmentos pero en su universalidad.

Mamas y otras autoridades tradicionales tras realizar una ceremonia en un sitio sagrado – Foto: TF 

Segunda enseñanza: lo perdido se puede recuperar

Desde la conquista, la Sierra Nevada ha sido objeto de despojo y destrucción. Sus comunidades han sido desplazadas hacia las zonas más altas, perdiendo parte de su territorio, prácticas culturales y su conexión con la tierra.

En la actualidad, estas dinámicas se han seguido repitiendo. La Sierra hoy en día enfrenta múltiples amenazas como la expansión de la frontera agrícola, la tala y quema de bosques, la pérdida de biodiversidad y la expansión turística en la zona. Todas estas acciones impactan directamente a los cuatro Pueblos Indígenas, rompen el equilibrio territorial, tanto ecológico como espiritual, y aceleran la degradación de importantes ecosistemas.

Como comenta Mama Shibulata Zarabata, autoridad espiritual Kogui, “hoy en día ya no se ven los Sitios Sagrados como se veían antes, sino que ya hay Sitios que ya han sido destruidos, que ya no existen…[y] muchos perdimos nuestro territorio”.

A pesar de esta grave situación, los Pueblos Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo han luchado siempre por recuperar y defender su territorio ancestral. Debido a su lucha, algunos Sitios Sagrados degradados han sido recuperados y ha vuelto a renacer.

Mama Shibulata Zarabata – Foto: ACT 

Es posible constatar esto en Jaba Tañiwashkaka, un lugar hoy lleno de vida y energía que fue el primer Sitio Sagrado de la Línea Negra en ser protegido bajo la figura de Resguardo.

Jaba Tañiwashkaka es un Espacio Sagrado de fundamental valor para los cuatro pueblos de la Sierra ya que en su cosmovisión es donde se dio origen a la fauna, flora, lagunas y manglares que hoy tenemos en el planeta.

Antes de que los cuatro pueblos, con el apoyo de Amazon Conservation Team, recuperarán este espacio en el 2012, a través de distintos  acuerdos e iniciativas, Jaba Tañiwashkaka era un espacio donde la aridez carcomía el suelo, donde se cazaban muchos animales y donde se envenenaba el suelo. Era un sitio que parecía no tener esperanza de renacer.

Sin embargo, tras volver a manos del pueblo Kogui, este espacio antes muerto ha renacido. Hoy, la vida abunda con el regreso de animales, el aire es limpio, y los bosques y fuentes de agua han sido restaurados.

Hoy en día este Espacio ha llegado a tener un gran valor ambiental, ya que abarca 256,4 hectáreas que incluyen humedales, lagunas costeras, bosque de mangle y bosque seco tropical y es hogar para especies únicas como la nutria de río, el caimán aguja, el cangrejo azul, la guacharaca guajira y el colibrí manglero.

Como nos han enseñado con Jaba Tañiwashkaka, los pueblos nos muestran que lo herido puede sanar y que lo perdido puede recuperarse cuando los territorios regresan a manos de sus guardianes.

Jaba Tañiwashkaka – Foto: TF 

Tercera reflexión: el diálogo y el intercambio de saberes: una guía para el camino

Los Pueblos Indígenas de la Sierra también nos enseñan que el diálogo es el camino. Desde sus autoridades tradicionales y las organizaciones propias que los representan, nos invitan a pensarnos no como una suma de individuos, sino como una gran comunidad donde todos dependemos de todos y, sobretodo, dependemos de la naturaleza.

Ellos, desde su sabiduría, nos invitan al diálogo, al intercambio de saberes para entrelazar esfuerzos y poder todos cuidar desde nuestra posición esta gran casa común que es el planeta.

Nos recuerdan que los acuerdos son el camino. A través de acuerdos sobre lo común – el agua, el aire, el territorio – podemos entablar diálogos que nos permitan replantear nuestros pasos, reconsiderar nuestras prioridades y abrazar juntos como humanidad un nuevo derrotero, donde la naturaleza no sea un medio sino también un fin en sí misma, que entendamos que la vida de todos los elementos es importante y donde el bienestar colectivo de toda a humanidad es el imperativo categórico, la regla superior.

Así, la historia de la recuperación del territorio por parte de los Pueblos Indígenas nos recuerda que aún estamos a tiempo de escuchar, dialogar y apoyar. Nos enseñan que este corazón, nuestro vínculo con la tierra, aún puede sanar, para seguir dando vida, esa vida que nos sostiene. Por eso, debemos abrirnos al diálogo, a compartir, a sumar entre nosotros, para construir juntos un legado de equilibrio y armonía, donde el territorio regrese a quienes lo han cuidado por generaciones.

“Esta publicación es resultado de una co-construcción con Tenure Facility y la Comisión Nacional de Territorios Indígenas y fue publicada en inglés en la web de Tenure Facility “.

https://thetenurefacility.org/article/yuluka-protectin%E2%80%A6he-sierra-nevada/